Tuesday, March 3, 2009

LA GUERRA DE LOS SIETE AÑOS 1756-1763



Estimados amigos:

Hoy, hojeando un libro sobre constucciones navales, me tope con una referencia a la Guerra de los 7 años (1756-1763), que se iniciara con la invasion de Sajonia por parte de Federico II de Prusia. Esta que fue la "Primera Guerra Mundial" realmente (ya que se peleó en América, Asia y Europa; y reconocida como tal por el propio Winston Churchill, cuyo antepasado, Charles Spencer, tercer Duque de Malborough, comamdó las tropas terrestres en la invasión anfibia de Francia en 1758). Al igual que la que lleva el nombre propiamente dicho, fue un conflicto entre los poderes coloniales de su época (Prusia, Austria, Rusia, Francia, Inglaterra, Protugal, Suecia, Holanda, España) . Interesante el tema por que incluye las acciones en norteamérica en la llamada Guerra Franco-India, donde participó el propio George Washington y se foguearon algunos de los oficiales que luego participarían en la Independencia Americana. El padre del Marqués de Lafayette murió en este conflicto, e Inglaterra termino victoriosa como la potencia Naval de su tiempo, expulsando a los franceses de la India (que inició La Compagnie Française des Indes Orientales, creada por Richelieu) recuperando Menorca, haciendose de las colonias azucareras en el Caribe y tomando todo el territorio al este del Mississippi con excepción de Nueva Orleans. Florida dejó de ser dominio Español, lo mismo que Quebéq dejó de ser Francés, y las trece colonias americanas se unieron en parte tambien como reacción a las leyes que limitaban su expansión más alla de los Montes Apalaches (Proclamación de Jorge III de 1763).

El conflicto en si mismo puede tomar una vida de estudio y análisis, cosa que no pretendo hacer en un espacio y tiempo tan pequeño. Solo quiero rescatar un hecho que se refiere a la primera accion de Inglaterra en el Mediterraneo y a otro que le siguó en el Caribe, y de como quedo todo después de que la pólvora se disipó.

El capítulo empieza con el ataque Francés de la posesión Inglesa de la Isla de Menorca (el conflicto había empezado dos años antes en el Nuevo Mundo), estratégicamente ubicada en el mediterraneo. Las fuerzas Francesas, al mando del Marqués de Galissonniere bloquearon a la guarnición Inglesa, motivando una expedición al mando del Almirante Inglés John Byng, que con 12 buques y 7 fragatas se efrentó a la flota Francesa, tambien de 12 buques y 5 fragatas un 20 de Mayo de 1756.

Al margen del balance de la batalla naval (menos de 500 bajas entre muertos y heridos entre ambos lados) que parecerían ridículos al lado de los detalles en los últimos conflictos, este hecho histórico se recuerda por la Corte Marcial y posterior ejecución del Almirante Byng, por no haber "hecho lo suficiente" para recuperar el control de la isla. Byng dirigió a su propio pelotón de fusilamiento al dejar caer un pañuelo de su mano derecha. La ejecusión se hizo en la cubierta de su propio barco.

En 1762, algunos años más tarde, la flota Inglesa, reforzada con tropas coloniales americanas, ataca la Habana y toma Cuba. Semanas despues cae Manila.

Como dije antes, el tema es larguísmo, y sin duda interesante, pero me gustaría saltar un poco de este otro evento bélico, al Tratado de París de 1763. En este documento los Franceses devuelven Menorca a los Ingleses y estos devuelven Cuba a los Españoles. El tratado de Hubertusburg que pone fin al conflicto del lado europeo, regresa las fronteras al estado ante bellum. Osea que la muerte de Byng, como de cientos de miles de personas (1´400,000 según algunos cálculos) no sirvió sino para acomodar los intereses de unos pocos.

Conclusión y moraleja:

Los preparativos de hoy con miras a las elecciones del 2011 generan animos bélicos entre nosotros (y alguno que no merece ser incluido en este último término), y más de uno quiere armar su pelotón de fusilamiento antes de tiempo. Se lanzan acusaciones o se buscan culpables y traidores. Nadie tiene un pedacito de terreno que defender exitosamente (con la excepción de los 4 parlamentarios que si tienen algo que mostrar), pero si se quiere repartir un territorio que ni se tiene ni se va a tener. Los que azuzan estas movidas son precisamente los que no tienen nada que defender u ofrecer.

El fin de esta "historia" nuestra tiene que ver, como todo otro momento histórico, con que "territorio" sostiene cada uno. Y al final se decidirá como queda todo en el campo "diplomático" . Las definiciones no se harán en le campo de batalla. Menos aún si la batalla tiene que tener como antecedente el arreglo de quien se queda con que, antes de que empieze.

Cualquier estratega, aún cuando empieze su análisis desde un mercado, tiene que tener muy en cuenta el terriitorio con que cuenta antes del conflicto. Que va a defender, que va a ganar, y hasta que está dispuesto a ceder a cambio de otra ganancia o sostenimiento de territorio adquido anteriormente. Lo que no se puede permitir es el caos. No nos podemos dar ese lujo. Todo aquel que genere o incremente el desorden debe ser pasado a "la plancha". El Dr. García Belaunde, como estudioso de la Historia y ex cadete naval, sabe a que me refiero, y me dirijo a él como Presidente del Partido. Hay mucho desorden y hay pocos recursos. Lo que no podemos hacer es darnos el lujo de perder el tiempo. No vamos a pasar de una guerra de barcos de madera a otra de trincheras. No nos vamos a cañonear desde cloacas para no avanzar ni un milímetro. Eso es bastante tonto. La historia se repite solo entre los que se esfuerzan en ignorarla.

Algo debemos aprender de la historia, a menos que claro se repita como el castrati "O che sciagura d´essere senza coglioni!"*

Atentamente,

Francis W. Butters

* Candide, Voltaire.
Admiral John Byng.

ADELANTE

Nueva York, 04 de Junio del 2002.

ADELANTE!

Como empezar a hablar de Fernando Belaunde sin recordar esta, sino la única, la primera palabra con que debería empezar toda remembranza de uno de los peruanos más ilustres de todos los tiempos. Un hombre que supo dejar sus enseñanzas y su imagen imperecedera en cada rincón de nuestra patria. No hubo, ni seguramente habrá, otro presidente en nuestra historia que tuviera mejor conocimiento y experiencia de nuestra geografía. El gesto de la mano en alto, que funde una voluntad, una pasión y una esperanza, “el Perú”, estará siempre unido al legado de progreso y visión de futuro que nos deja el ex presidente. El Arquitecto no miró hacia atrás, sus ojos no se despegaban del horizonte.

Desde las aguas del Callao, hasta los meandros del río Amazonas; desde Madre de Dios, hasta falso Paquisha, habrá siempre una memoria, una anécdota, una fotografía, una frase inspiradora que nos recuerde lo maravilloso que es nuestro país. Un peruano que le contará a sus hijos que Fernando Belaunde fue el primer, y tal vez el único presidente del Perú que visitó su pueblo; o que tal vez se hospedó en su casa durante alguno de sus incansables recorridos por nuestro territorio.

Poseedor de un espíritu indomable, quiso fugar a nado del Frontón, en las gélidas aguas del Callao. Se batió a duelo con el Diputado Watson. Se enfrentó a las tropas de Odria para reclamar la inscripción de su candidatura, armado solo con el bicolor nacional. Transformó una pedrada en la frente, en la Plaza de Armas del Cuzco, durante una de sus primeras campañas, en un discurso de victoria. Visitó a nuestros soldados en el PV22 inmediatamente después de los enfrentamientos con las tropas ecuatorianas en 1981. Rescato a los exploradores de una prospección petrolera en Madre de Dios, después de un ataque en el que indígenas que dejaron a uno de los ingenieros con una flecha atravesada en el hombro.

Belaunde trascendió las fronteras de la tierra que lo vio nacer, he hizo que su calidad de estadista lo llevara a estrechar las manos del Presidente Chileno Eduardo Frey, y demostrar una vez más su reconocida elocuencia en la Conferencia de Punta del Este, en su primer gobierno. Acudió en auxilio de Raúl Alfonsín, presidente Argentino, durante el conflicto anglo-argentino por las islas Malvinas; y, remontando el Paso del Casiquiare, demostró la unión de las cuencas del Amazonas y el Orinoco, para estrechar la Mano del presidente Herrera Campins, en Venezuela.

A Fernando Belaunde el político, a quien tuve el privilegio de conocer en Lima, cuando yo tenía solo 20 años, lo describirán mejor quienes han hecho de la historia una profesión. A Fernando Belaunde el maestro, al que solía escuchar en la Asociación Perú, cada Lunes por la noche, lo recordaré por siempre. El mejor cumplido será tal vez dedicar un día más a trabajar por el Perú, en vez de dejar de hacerlo. Recordemos que Belaunde rescató el culto al trabajo, como rector y angular de la trilogía andina de la honestidad, veracidad y laboriosidad.

Su adorada Violeta lo precedió, en este camino que por fuerza debemos todos recorrer. La tristeza lo hirió mortalmente. La agilidad de un espíritu inquieto, la mente de un visionario, la hidalguía de un caballero, la integridad de un señor. Ese será el ejemplo del hombre, del que escuche por primera ves, cuando niño, de labios de mi padre, el Ingeniero Francis Butters Urteaga, ex alumno de la UNI, que escuchó a Belaunde en las aulas. Años más tarde, tuve el privilegio de conocerlo personalmente en Palacio de Gobierno, en una de tantas giras los fines de semana con la Primera Dama, con motivo de las inauguraciones de las cocinas familiares; que se construyeron por el Grupo de Apoyo de Palacio de Gobierno que ella presidiera. Años más tarde lo visité en su apartamento, con la emoción de cualquier joven que es recibido en la sala de un ex presidente del Perú. Estaba conmigo Rafael Ibárcena; cuyo padre, también Ingeniero, se casaría años más tarde con Carito, la hija de Don Fernando. Con cariño, organicé un poco su biblioteca en la Asociación Perú, incluyendo los muchos rollos de película que hiciera mi tío Franklin Urteaga, desde su compañía de Sucesos Peruanos, durante el periodo 1963-1968.

El jefe, como lo llamamos cariñosamente los de Acción Popular, ha acudido al llamado del altísimo, como él solía referirse a Dios; quien seguramente habrá dicho: “monsieur Belaunde, a la porte” (así lo llamaban, en francés, sus maestros en Paris). No me cabe duda, que con la mirada limpia, y el caminar sereno, don Fernando ha respondido “adelante”.

A Francisco, su hermano; a Rafael, Fernando y Carito, sus hijos, así como a sus nietos y demás familiares, mi más sentido pésame.

Atentamente.

Francis William Butters Rivadeneira
francisbutters@aol.com
Foto del Dominical del Diario el Comercio.